La historia de la tarta gay que volvió locos a todos en la Corte Suprema de Washington


Hace unos meses te platicamos sobre el caso del repostero Jack Philips, quien en el año 2012 rechazó brindarle sus servicios a Dave Mullins y Charlie Craig, una pareja de chicos que sólo deseaba una tarta para su boda.

También te platicamos sobre el grupo satánico que quiso aprovecharse de la situación ofreciéndole a la pareja gay conseguir la tarta nupcial de sus sueños. Si quieres leer la nota da click aquí.

Resulta que el caso del repostero homofóbico saltó a la Corte Suprema en Washington este martes 5 de diciembre para ser discutido.

¿Por qué tanto alboroto?

Porque este caso se ha convertido en uno de los más relevantes en cuanto a los derechos gay desde la aprobación del matrimonio igualitario.

Tras la negación que se le hizo a la pareja en la pastelería Masterpiece Cakeshop, ubicada en los suburbios de Denver, la pareja inició una demanda respaldándose en una ley del estado de Colorado que prohibe todo tipo de discriminación en comercios públicos.

El caso empeoró cuando la opinión pública comenzó a dividirse: un segmento de la población apoya a la pareja, pues la discriminación es un acto repudiable en todo sentido, sin embargo otros tantos, incluido el abogado de Jack, apoyan al repostero, pues dicen que más allá de una simple tarta, lo que Jack quiso evitar era utilizar su arte (como repostero) para dar un mensaje que atentara en contra de sus principios religiosos.

“¿Debe ser obligado un fabricante de camisetas ateo a producir camisetas con la leyenda ‘Dios existe’? ¿Puede un redactor de discursos demócrata ser obligado a escribir un discurso para un político republicano y viceversa?”, cuestionó el abogado de Jack.

Eterno debate

Ahora el gran debate jurídico es averiguar lo que puede o no representar una tarta, de tal forma que se le dé la razón a Jack, o se le haga justicia a Dave y Charlie. “Este caso no atañe a la libertad artística. No pedimos una obra de arte. Hemos padecido un rechazo basado en lo que somos, fuimos públicamente humillados a causa de lo que somos”, declaró Dave a la agencia AFP.

Dos bandos

Jack Philips es apoyado por gobernadores de distintos estados del país, así como legisladores y, por supuesto, grupos cristianos conservadores. Por si fuera poco, a ellos se ha unido el gobierno de Donald Trump, quien afirma que Jack no puede ser obligado a usar su talento para producir obras que atenten en contra de su ideología.

Del otro lado del cuadrilátero se encuentra el equipo de Dave y Charlie compuesto por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), y un montón de organizaciones que desean erradicar los actos de discriminación disfrazados de ideologías religiosas.

“La religión fue utilizada en el pasado para defender la esclavitud, la segregación, la discriminación”, declaró Dariely Rodriguez, miembro de Lawyers Committee for Civil Rights Under Law (Comité de Abogados por los Derechos Civiles).

Se espera que la resolución final llegue a más tardar en junio del 2018.

 

 

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